Hacía mucho tiempo que no cogía los pinceles y me encuentro algo desentrenado. Aquí en Herreros de Jamuz tengo tiempo y espacio para hacerlo. Era uno de los motivos, no el más importante, para querer recuperar esos veranos llenos de calma y tranquilidad. Espero recuperar poco a poco la afición por las acuarelas.
Este edificio que tanto me gusta está medio abandonado y en las promociones turísticas de la ciudad ni siquiera aparece.

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